Diario de una utopía

Ocurre que a veces las utopias se realizan... una de ellas es seguir vivo.

1.11.05

Niños

Cuando se es niño, se es diferente, se es feliz, pocas preocupaciones te asolan, únicamente la necesidad de diversión y cuando esta termina encontrar unos brazos amables y cariñosos. Eso si la diversión acaba bien. En el caso de que acabe mal, probablemente nos esperan un azote y una pequeña “terapia paternal”, debidos casi con seguridad a la diferencia de criterio sobre lo que se considera diversión.

¡Qué imaginación tienen los condenados!. Son como pequeños diablillos que se dedican a hacer las cosas más inoportunas en el momento menos indicado. Son el máximo exponente de la Ley de Murphy. El problema es que son tremendamente adorables. Si no aparecieran con esa carita de no haber roto un plato después de haber roto la vajilla entera inventándose cualquier excusa increíble para salvar el pellejo, si no intentaran arreglar las cosas regalándole a su madre el escarabajo pelotero, ese que ha estado cuidando con tanta dedicación durante toda la tarde...

1 Comments:

  • At 5:28 p. m., Blogger síl said…

    aish, esos locos bajitos... yo tengo una relación de amor/odio con ellos... a veces me cae la baba al verlos, otras los echaría a todos de mi lado (aunque la mayoría de las veces a los que echaría es a sus padres grrr!), después les veo la cara y aish... si es q no se les puede ni reñir... en fin, niños! esos dulces monstruitos...
    besos

    pd. eso sí, recuerda no perder nunca su ternura y su inocencia, a pesar de lo q te digan en estos tiempos modernos

     

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